El
término demonio comúnmente empleado proviene de las palabras latinas
"Daemon" y "Daemonium" que a su vez derivan del griego
"Daimon". Estos términos hacían referencia a ciertas divinidades
inferiores a los altos dioses, los llamados "genios" que servían de
intermediarios entre los hombres y las divinidades. No es de extrañar que la
tradicional imagen del demonio sea la de una figura con cuernos, cola, pezuñas
y barba de macho cabrío, pues la misma proviene de los sátiros griegos y los
faunos latinos, divinidades que en su fisionomía poseían las características
antes mencionadas y que de hecho constituían una clase de daimones. El culto de
los faunos estaba bastante arraigado entre los romanos, por lo que la iglesia
tras su imposición en el imperio, viendo imposible eliminar esta creencia, los
dotó de connotaciones negativas, surgiendo así la primera imagen de los
demonios. Por otro lado, resulta irónico que otra clase de daimones, los
llamados "daimones angeloi", que eran seres alados en la mitología
griega, sirvieran como referencia para la representación visual de los ángeles.
“La ilustración es la salida del hombre de su minoría de edad. Él mismo es culpable de ella.” Emmanuel Kant La ilustración constituyó un movimiento intelectual reformista que surgió en Francia en el siglo XVIII y se expandió por gran parte de Europa, caracterizándose por la fe en la razón, la crítica a las instituciones tradicionales y la difusión del saber. Este se manifestó en la literatura a través del neoclasicismo, corriente literaria que significó el retorno a los modelos clásicos que fueron rechazados durante el Barroco. Las obras de esta corriente se basaban en la razón, la moral y la didáctica; se rechazaba lo fantástico y popular y se proponía lo racional y académico. Entre sus características están: la adopción de los modelos clásicos, el papel preponderante de la razón, el arte como imitación de la naturaleza, la función didáctica y la univers...

Comentarios